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La sexualidad es una dimensión más de la naturaleza humana, es un aspecto fundamental en el desarrollo del bienestar y contempla aspectos físicos, psíquicos y sociales.
En los últimos años, se reconoce como parte fundamental de la salud y se ha comprobado que disfrutar de una sexualidad satisfactoria contribuye a la consecución del bienestar humano.
Pero la sexualidad, como parte fundamental del ser humano, cambia y evoluciona con el paso de los años.

La adolescenciabr
Tu cuerpo experimenta cambios fisiológicos y a veces, todos esos cambios pueden llevarte a la incertidumbre. Inicias las primeras relaciones y la curiosidad se despierta. Además, debes reafirmar tu identidad sexual, pues es un periodo de muchos cambios. La necesidad de pertenencia a diferentes grupos de referencia, junto a la sobre estimulación de diferentes fuentes de información, puede confundirte y distorsionarte en la toma de decisiones. Ser parte del grupo no debe condicionar tu toma de decisiones en ningún ámbito, mucho menos en la sexualidad. La sexualidad es una fuente de placer y salud, pero conlleva tomar decisiones de cuándo, con quién y cómo quieres disfrutarla. El respeto, el conocimiento de la sexualidad, de sus consecuencias y de cómo prevenir posibles riesgos son las claves para que vivas la sexualidad de forma saludable y enriquecedora.

La juventud
En este momento, se produce una serie de importantes cambios sociales en tu entorno: entrada en el mundo laboral, establecimiento social… Es la fase en la que se produce una mayor actividad sexual. Conoces gente y es cuando hay un mayor número de parejas sexuales. Diversión y placer son tus premisas. Si te estableces con una pareja estable, será el momento de mayor frecuencia sexual. La pasión del inicio junto con la conexión con una persona a la que te une muchas más cosas que lo meramente físico. Te gusta sentir y hacer sentir al máximo.

Una larga etapa adulta
Después llegan los hijos y se acentúa el rol de hombre y mujer estableciendo como prioridad el mantenimiento de los hijos. La actividad sexual se reduce pero también aparecen otros factores emocionales de forma más intensa: la comunicación, la estabilidad… Entre los 45-50 años aparece un importante cambio tanto físico como psicológico en hombres y mujeres que a veces provoca una cierta crisis de identidad. Los cambios hormonales en las mujeres, las primeras disfunciones en los hombres, la marcha de los hijos… Todo ello requiere un cambio de actitud pero a la vez, es una oportunidad de redescubrir tu sexualidad y la de tu pareja y de redescubrir esta segunda juventud de forma segura y plena.