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23-09-2021

Sexualidad fluida: más allá de los binarios

Sexualidad fluida

La vida no es binaria, pero para simplificar, a menudo dividimos el mundo por la mitad, incluida la sexualidad.

 

La fluidez es un aspecto intrínseco de la sexualidad.

Hablando de las orientaciones sexuales y sus matices, ya hemos vislumbrado cómo el mundo de la sexualidad humana es mucho más fluido y complejo de lo que parece.

Pero la atracción sexual y/o romántica que sentimos por otras personas es solo un aspecto de nuestra identidad sexual.

En este breve artículo es imposible investigar a fondo el tema, pero la idea es dar algunas ideas para empezar a hacernos preguntas al respecto.

 

¿Qué es la identidad sexual?

Podemos definir la identidad sexual como un constructo que intenta explicar de la forma más exhaustiva posible cómo se puede configurar la sexualidad de una persona, en todos sus aspectos: orientación, identidad de género, sexo biológico, expresión de género, rol de género.

Pero la sexualidad no puede quedarse ahí: todavía hay demasiados aspectos particulares que no están incluidos en esta lista.

Por ejemplo:

¿Qué define exactamente mi identidad de género?

¿Son mis genitales?

¿O es el cómodo me siento en un determinado rol de género? ¿O simplemente el hecho de que me defino de una forma y no de otra?

¿Qué pasa si me gusta más de una persona, si quiero tener más amantes? ¿Qué pasa si solo tengo preferencias por un cierto tipo de práctica sexual? ¿Qué pasa si no quiero definirme de ninguna manera y solo quiero experimentar lo que viene?

 

El sexo y la identidad de género no son lo mismo

Una de las mayores dificultades para concebir la sexualidad como fluida es que pensamos en términos binarios:

hombre/mujer, heterosexual/homosexual.

El mundo que nos rodea está construido de manera binaria y siempre existe la idea de que esta dicotomía es sagrada y que es natural tomar partido por un lado o por el otro y adherirse a esto con comportamientos, estéticas, elecciones de vida.

Cuando comenzamos a cuestionar estas creencias, aquí podemos realmente concebir y dar la bienvenida a la profunda diversidad que cada uno de nosotros lleva dentro.

Por ejemplo, el sexo que nos asignaron al nacer sobre la base de los genitales no se corresponde necesariamente con la identidad de género que sentiremos que tenemos como adultos. Es decir: si se nos asigna el sexo masculino al nacer, no es seguro que como adultos nos identifiquemos como hombres.

Del mismo modo, las personas de las que nos gusta su apariencia no necesariamente tendrán el sexo y/o género que hubiéramos esperado.

Es decir: si me gusta una chica y luego descubro que es una chica transgénero, es decir, que se le asignó varón al nacer, sería extraño, por no decir transfóbico, que dejara de gustarme solo porque tiene una identidad de género distinta en comparación con lo que asumí sobre la base de la estética.

 

Modelos para explicar la sexualidad humana

En el último siglo ha habido varios estudios que han tratado de encontrar formas de explicar la fluidez sexual: desde el modelo pionero de Kinsey, a la cuadrícula de Klein, a la idea de Genderbread Person de Sam Killermann. El problema con estos modelos es que tienen algo incompleto en la expresión de esta fluidez intrínseca de la sexualidad. Las tablas y esquemas entre dos polos opuestos son simplificaciones útiles para empezar a pensar en ellos, pero no son exhaustivas.

Uno de los modelos más recientes e innovadores es el de Sari van Anders, quien desarrolló la Teoría de las Configuraciones Sexuales (TCS), que te invita a investigar tu propia sexualidad pensando en ella como la construcción de un mapa personal.

Si pudieras crear tu isla perfecta, una isla capaz de representar todas tus particularidades y matices, ¿cómo sería?

Por ejemplo:

¿El sexo que tienes contigo mismo es el mismo que el que tienes con tu pareja o parejas? ¿Por qué no? ¿Por qué si?

¿El erotismo y la afectividad coinciden o se pueden separar?

¿Tu atracción sexual por un género (o múltiples géneros, o ningún género) y tu líbido van de la mano o tienen diferentes niveles?

¿Han cambiado tus fantasías sexuales con el tiempo? ¿Las has implementado? ¿Has cambiado de opinión sobre su implementación?

¿Lo harías principalmente con gente que conoces o preferirías hacerlo con completos desconocidos?

Estos son solo algunos ejemplos de posibles preguntas para ir más allá de las concepciones normativas con las que estamos acostumbrados a razonar.

 

Menos reglas, más libertad

En este momento histórico hay algunas de estas reglas que se están rompiendo especialmente a partir de la estética, por lo que cada vez es más fácil ver expresiones fluidas de género, donde aspectos considerados culturalmente masculinos o femeninos se cuestionan a través de la ropa y los complementos. Lo importante es recordar que no se trata simplemente de "moda", sino de una postura mucho más amplia, con miras a reclamar más allá de los roles de género y los estándares sociales, para ser libres y libres para expresarse, experimentar, explorar pero sobre todo ser, sin sentirse mal.

 

Y así... ¡fluidez!

 

 

de Dania Piras, Experta en Sexualidad Típica y Atípica